Flavio De Piero, diseñador gráfico y coordinador de las carreras de Diseño Gráfico y Diseño Multimedial de ISEC, repasa su recorrido profesional y comparte su mirada sobre la creatividad, el portfolio, el impacto de la inteligencia artificial y los errores más frecuentes de quienes recién empiezan a diseñar.
20/08/2026
El diseño gráfico está presente en muchas más situaciones de las que solemos advertir. En la interfaz de una aplicación, en un envase, en una señal, en una pieza publicitaria o en la identidad de una marca, existe una decisión de diseño que busca organizar información, orientar una acción o generar una determinada respuesta.
Pero en un contexto atravesado por la multiplicación de contenidos, las herramientas digitales y el desarrollo de la inteligencia artificial, ¿qué necesita aprender hoy un diseñador para diferenciarse profesionalmente?
Conversamos sobre estos temas con Flavio De Piero, diseñador gráfico, especialista en packaging, comunicación en punto de venta y visualización 3D, y coordinador de las carreras de Diseño Gráfico y Diseño Multimedial de ISEC.
Con más de 25 años de experiencia profesional, De Piero trabaja actualmente para las marcas del Grupo Arcor en proyectos vinculados con la comunicación gráfica de productos y su exhibición. En esta entrevista habla sobre creatividad, portfolio, inteligencia artificial, mercado laboral y formación.
Diseñar no es decorar, sino resolver problemas de comunicación.
1. ¿Quién es Flavio De Piero y cuál fue su recorrido profesional?
Soy Flavio De Piero, diseñador gráfico, especialista en packaging y comunicación en punto de venta (PDV) y visualizador 3D. Actualmente soy coordinador de las carreras de Diseño Gráfico y Diseño Multimedial de ISEC.
Estudié Diseño Gráfico en la UBA, en lo que hoy es la FADU. En segundo año de la carrera comencé a trabajar como diseñador junior en el Departamento de Comunicación de Levi's. Al año de estar allí, me convocó un excompañero que se había ido a Pirueta, una empresa de ropa para niños, para ver si quería fundar allí el Departamento de Diseño.
Eran los tiempos en los que se empezaba a utilizar la computadora por primera vez en gráfica y yo ya tenía experiencia en ello. Trabajé dos años en la empresa. Al mismo tiempo, con un amigo comenzamos a realizar trabajos para clientes particulares, que hacía por la noche luego de salir del trabajo. Casi al cumplir el segundo año renuncié para fundar lo que actualmente es mi agencia.
Como cliente principal, trabajo diariamente para las marcas del Grupo Arcor —Águila, Bon o Bon, Cofler, Mogul, La Campagnola, Bagley, entre otras— en áreas de comunicación gráfica relacionadas con el producto y su exhibición.
Durante 2024 y 2025, varios elementos de punto de venta que diseñé recibieron premios a la creatividad en PDV.
2. ¿Qué fue lo que despertó tu interés por el diseño y qué es lo que más disfrutás de esta profesión?
Personalmente, fui una persona creativa desde chico. Ilustro, escribo, soy músico, compositor y perfumista amateur, que también es una forma de diseñar, pero con aromas. Creo que poder desarrollar esa creatividad dentro de una profesión fue lo que más me interesó.
Aunque la disciplina en ese momento era nueva y estuve por inscribirme en Arquitectura, cambié la decisión el mismo día en que fui a Ciudad Universitaria para anotarme en la carrera.
Disfruto de trabajar casi todos los días en algo diferente, de gestar algo que no existe y de resolver la presión que plantea el medio profesional.
3. ¿Cuáles son tus tres diseñadores o diseñadoras favoritos?
No tengo diseñadores favoritos. No porque no haya excelentes profesionales por todas partes, sino quizás porque hace mucho tiempo —25 años— que trabajo en un nicho muy específico del diseño que, al ser tan dinámico y cambiante, no tiene referentes claros a nivel global ni local.
4. ¿Qué hace especial a un diseñador gráfico hoy?
Creo que la comunicación gráfica atraviesa desde hace años una crisis importante. Lo que debería hacer especial a un diseñador gráfico es que su trabajo se diferencie del resto del ruido existente tanto por su propuesta como por su función.
5. ¿Cuáles son los errores más frecuentes de quienes recién empiezan a diseñar?
Principalmente, dos. El primero es olvidarse de que el trabajo del diseñador es funcional a un propósito: la comunicación. El diseño debe responder a una necesidad.
El segundo es la propensión a decorar. Muchas veces eso deriva de no trabajar correctamente el balance de las piezas y comenzar a colocar elementos que no dicen ni cuentan nada simplemente para llenar espacios.
6. ¿Cómo está cambiando el diseño gráfico con la inteligencia artificial?
Todavía no cambió completamente. Está comenzando a cambiar. La IA no va a transformar necesariamente la industria del diseño si no cometemos el error de caer en lo que se llama "delegación cognitiva y creativa".
Por el momento es un compañero dotado de grandes capacidades al que podemos delegarle tareas que potencien nuestras ideas. Sin embargo, la industria puede forzar algunos cambios por cuestiones de costos.
Volviendo a la idea de qué hace especial a un diseñador, creo que los diseñadores tenemos que esforzarnos y desarrollar mucho más nuestras capacidades creativas, sobre todo quienes son jóvenes, todavía están estudiando o están comenzando a ejercer.
El riesgo para la industria está en que la inteligencia artificial ya puede resolver determinadas tareas de entrada con mucha eficacia. Si los diseñadores emergentes no desarrollan capacidades que los vuelvan "especiales", el empleo destinado tradicionalmente a perfiles junior podría verse afectado.
7. ¿Por qué el diseño gráfico sigue siendo importante?
El diseño gráfico es uno de los primeros contactos que tenemos con el mundo cada día.
Abrimos el celular y tocamos el ícono que corresponde porque alguien lo diseñó. Nos lavamos los dientes con dentífrico y no con una pomada porque alguien diseñó ese envase. Vamos a la parada correcta del colectivo o hacia el lado correspondiente del subterráneo porque alguien hizo la señalética.
Entramos al baño que corresponde porque alguien diseñó el ícono de la puerta. Compramos lo que queremos y no otra cosa porque alguien realizó el diseño del packaging. ¿Por qué no sería importante si es lo que, muchas veces, le indica al mundo qué hacer?
8. ¿Qué proyectos conviene realizar para empezar a construir un portfolio de diseño?
Personalmente, cuando entrevisto personas para trabajar en la agencia miro dos cosas en el portfolio. La primera es si el aspirante es versátil y tiene capacidad para comunicar a diferentes públicos utilizando distintos lenguajes.
La segunda es si su trabajo demuestra dedicación, detalle y tiempo invertido. Creo que demostrar esos elementos con trabajos concretos suma mucho. Mi recomendación sería:
Mostrar poco, pero excelente.
Uno de los trabajos más complejos y que más permite demostrar las capacidades de un diseñador es el desarrollo de un sistema gráfico.
9. ¿Cómo puede diferenciarse un estudiante de Diseño Gráfico en un mercado competitivo?
Primero, considero que el mercado es competitivo por cantidad, pero no necesariamente por calidad. Desde la masificación de "lo digital", la calidad de la comunicación gráfica cayó. Un estudiante que quiera diferenciarse de toda la oferta existente debería evitar depender de lo prehecho, de Canva, del celular y de las redes sociales como únicas herramientas o universos profesionales.
Debe olvidarse de los atajos y centrar su producción en la diferenciación creativa y el entendimiento de la industria. Esto implica comprender y asimilar su dinámica, la presión y la responsabilidad. También debería incorporar conscientemente la existencia de la impresión sobre cualquier tipo de soporte.
Una publicación digital puede tener un valor económico y un tiempo de exposición muy diferentes de los de un diseño de packaging, y eso también permite comprender la relevancia de cada área dentro de la industria del diseño.
Creo que lo más importante es pensar en el universo global del diseño, tener una noción acabada del tamaño de la industria y de sus alcances y no encerrarse únicamente en el mundo digital.
10. ¿El diseño gráfico es mucho más que diseñar para redes sociales?
Sí. Y este es uno de los puntos centrales para comprender cómo funciona hoy la profesión. Las redes sociales forman parte del campo laboral del diseñador, pero representan solamente una de las muchas áreas posibles.
Existen oportunidades profesionales en branding, packaging, diseño editorial, señalética, comunicación en punto de venta, diseño de interfaces, sistemas gráficos, publicidad, identidad visual, piezas impresas, contenidos digitales y muchas otras especialidades.
Por eso, limitar la formación a aprender a realizar piezas para plataformas digitales puede reducir considerablemente la comprensión del verdadero alcance profesional del diseño.
Las herramientas cambian. Los formatos también. Lo que permanece es la necesidad de comprender un problema de comunicación y encontrar la mejor forma visual de resolverlo.
11. ¿Qué tendencias del diseño considerás que llegaron para quedarse?
Espero que pocas.
Creo que es tarea de las nuevas generaciones traer nuevas tendencias que tengan mayor solidez comunicacional y que vuelvan a poner el foco en el usuario, en lugar de buscar solamente ser diferentes aunque después nadie entienda de qué se está hablando.
12. ¿Qué consejo le darías a alguien que está pensando en estudiar Diseño Gráfico pero tiene dudas?
A veces existe miedo respecto de si es posible vivir económicamente siendo diseñador. Sí, se puede, aunque no elegiría una carrera solamente desde ese lugar.
Mi consejo es que esta es una disciplina maravillosa y muy gratificante si realmente te apasiona. Ver los trabajos que hacés en la calle, en supermercados, en la vía pública y en distintos espacios genera mucho orgullo. También es una profesión demandante y ocupa una parte importante de tu vida. Por eso tiene que apasionarte.
De manera más general, sería prudente decir: estudiá algo que te apasione y luchá por ser profesional en ello. El trabajo ocupa un porcentaje muy alto de nuestras vidas como para que no sea algo que realmente nos guste y nos reconforte hacer.
13. Si tuvieras que resumir en una sola idea qué significa ser diseñador gráfico en 2026, ¿qué dirías?
Ser el piloto que conduce, a través de una tormenta de ruido y confusión, las ideas hacia quien tiene que recibirlas, de manera clara y convincente, para generar el efecto deseado.
La mirada de Flavio De Piero permite cuestionar una idea frecuente sobre la profesión: que aprender diseño gráfico consiste principalmente en dominar programas y herramientas.
Las herramientas son necesarias, pero el trabajo profesional empieza antes.
Implica entender qué hay que comunicar, a quién, para qué y mediante qué lenguaje. Requiere tomar decisiones, jerarquizar información, construir sistemas visuales y encontrar soluciones que no solamente resulten atractivas sino que también funcionen.
La inteligencia artificial vuelve esa diferencia todavía más relevante. Si determinadas tareas de ejecución pueden automatizarse, el valor profesional estará cada vez más vinculado con aquello que resulta más difícil de delegar: criterio, creatividad, conceptualización, capacidad para observar problemas y habilidad para construir soluciones propias.
Por eso, una formación en diseño necesita ir más allá de las tendencias o de una herramienta particular.
En las carreras de Diseño Gráfico y Diseño Multimedial de ISEC, la formación apunta a que los estudiantes comprendan el diseño como una disciplina profesional y desarrollen proyectos que les permitan enfrentarse a diferentes lenguajes, soportes y problemas de comunicación.
Porque, como plantea De Piero, en un escenario saturado de mensajes la tarea del diseñador es cada vez más clara: atravesar el ruido y conseguir que una idea llegue a quien tiene que recibirla.