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Diseño Gráfico

¿Qué puede enseñar la ciudad a un diseñador gráfico? La mirada detrás de Borde, el libro de Fabián Carreras

Fabián Carreras, diseñador gráfico y docente de ISEC, presentó Borde - Buenos Aires en papel, un libro que retrata los afiches rotos e intervenidos de la ciudad. En esta entrevista repasa el proceso creativo detrás del proyecto y reflexiona sobre los límites entre el diseño y el arte.

12/08/2026

Fabián Carreras, docente de Diseño Gráfico en ISEC y autor del libro Borde

Cuando se piensa en Diseño Gráfico, muchas personas imaginan una computadora, programas de edición o la creación de logotipos y piezas publicitarias. Sin embargo, el diseño también nace de la observación, de la curiosidad y de la capacidad para encontrar significado donde otros solo ven ruido.

Ese es el punto de partida de Borde. Buenos Aires en papel, el nuevo libro de Fabián Carreras, diseñador gráfico, docente de ISEC y autor de una obra que propone mirar la ciudad desde otra perspectiva: la de los afiches rotos, superpuestos e intervenidos que forman parte del paisaje urbano.

Lejos de ser únicamente un proyecto fotográfico, el libro invita a reflexionar sobre cómo se construye la comunicación visual, cómo evolucionan los mensajes una vez que llegan al espacio público y hasta dónde puede llegar el Diseño Gráfico como disciplina.

El diseño también está en la calle

La inspiración para Borde surgió de una mezcla de referencias culturales y experiencias personales. Carreras recuerda la estética del punk británico, el arte de tapa de God Save the Queen de Sex Pistols y la obra del artista francés Jacques Villeglé, uno de los representantes del Nuevo Realismo que transformó afiches arrancados en piezas de museo.

Pero el proyecto incorpora una mirada contemporánea: todas las imágenes fueron tomadas con un teléfono celular, convirtiendo una herramienta cotidiana en un instrumento de exploración visual. La propuesta demuestra que la creatividad no depende exclusivamente del equipamiento, sino de la capacidad para observar aquello que suele pasar desapercibido.

Fabián Carreras durante la entrevista sobre su libro Borde

1. ¿Cómo fue el proceso de transformar esa idea en un libro?

Caminar por la ciudad es un diálogo permanente. Los afiches me hablan y no siempre puedo tomar la foto en ese momento. Muchas veces, cuando vuelvo para hacerlo, el cartel ya cambió — la ciudad tiene una piel mutante.

Tener fotos dentro del celular es un acto de curatoría continua. La comodidad de descartar las fotos que no van y poder hacerlo en cualquier momento y lugar hace que esa narrativa sea un poco el hilo que se va construyendo solo. Por color, texturas, temas y morfologías, es el mismo pulso del caminar el que va dictando la próxima toma. Me dejo llevar y, en ese discurrir, aparecen nuevas categorías. Todas las fotos respetan el disparo original: no las reencuadro.

El libro está atravesado por una conversación que desmenuza la creación de mis afiches y muestra cómo la calle es una gran influencia para diseñar. En la última parte hay tres ensayos que abordan la estética como arte.

En el diseño respeté el formato de las fotografías, que en su mayoría son verticales. El formato oblongo me pareció clave porque mantenía la proporción del teléfono móvil, pero convertido en libro. Una especie de justicia poética.

2. En el libro mostrás cómo los afiches y carteles cambian con el paso del tiempo. Como diseñador gráfico ¿qué te interesa de esas transformaciones?

Hay algo orgánico ahí, que describe muy bien cómo funciona la comunicación. Entre quien hace el afiche y quien lo ve en la calle hay un diálogo, y en ese diálogo suceden muchas cosas.

Cuando un afiche se arranca, aparecen las capas de abajo: otros afiches pegados con el tiempo, restos de mensajes anteriores, cada uno con su propio significado. Esa es la parte que el diseño no controla.

Hay un afiche, en el libro, con la fotografía de un brazo fracturado con un yeso. La pieza proponía el diálogo apoyándose en una convención cultural colectiva: los yesos se firman. Con el paso de los días, la gente empezó a firmarlo con fibrón, a tacharlo, a intervenirlo — como si comentaran un posteo, pero de forma analógica. Eso es lo que me interesa: el afiche, una vez en la calle, deja de pertenecerle a nadie.

3. ¿Cuál fue el mayor desafío durante el proceso de realización?

Manejar la ansiedad y esperar a verlo impreso fue un desafío en sí mismo. También lo fue hacer un libro de fotografía siendo autodidacta en el tema.

Soy un poco dependiente de la opinión de los demás. Escucho mucho las críticas y los consejos profesionales, pero al final termino tomando mis propias decisiones y haciendo las cosas como yo quiero.

Tuve muchas dudas porque no podía ubicar si era un libro de fotografías o un registro documental. Pero, en un momento, todo se acomodó y, al verlo impreso, me di cuenta de que las etiquetas importan tanto.

4. ¿Qué fue lo más difícil: encontrar el concepto, seleccionar el material o darle una forma editorial? ¿Por qué?

Lo más difícil fue manejar la ambición abarcativa de un tema. Ponerle un coto al concepto. Encontrar el título del libro también fue parte de ese proceso: tenía cuatro o cinco opciones y el libro tomaba ligeras variaciones según cada una. Quería que tuviera un poco de caos, como una película de Jean-Luc Godard, pero siempre me termina ganando el racionalismo y la pedagogía. Hago todo al mismo tiempo en el programa InDesign: la maquetación, las pruebas y los ajustes, a prueba y error.

Habitar el intersticio hacía que los corrimientos o desplazamientos de las fronteras lo llevaran hacia el arte contemporáneo, y ese fue el límite. Es habitar una frontera y proponer la fricción de un tema como si un afiche puede ser una pintura.

La pregunta que subyace, y que a la academia le incomoda tanto, es si el diseño puede ser arte. El libro se para en esa frontera e intenta responderla en los ensayos finales.

Página del libro Borde. Buenos Aires en papel, de Fabián Carreras

5. ¿Creés que cualquier diseñador puede desarrollar un proyecto como este? ¿Qué hace falta para dar el primer paso?

Sí, todas las personas quieren tener un libro y un bar en la playa. Se llama autoencargo y consiste en convertirte en tu propio comitente. Como cualquier coleccionista de algo —desde figuritas hasta etiquetas con potencial—, tomás la decisión de comenzar a editar un libro. El primer paso es crear una carpeta (ponerle un nombre provisorio) y agrupar las cosas por similitudes, sin la pretensión de encontrar un concepto de inmediato, sino solo por placer. En un momento dado, es el mismo proyecto el que toma forma solo.

6. En tus redes decís que escribir es una manera de diseñar. ¿Qué significa para vos esa idea y cómo se refleja en tus trabajos?

No recuerdo exactamente esa idea, pero tal vez tenga que ver con algo muy argentino. Muchas veces se asocia que el diseño solo es para la industria, y ahí aparece la pregunta: ¿cómo es el diseño argentino cuando la industria es discontinua? Es ahí donde aparecen distintos emergentes: el diseño conceptual, el reflexivo, el que nace de un capricho.

A lo largo de mi carrera fui transitando todas esas etapas y me atrevo a decir que forman parte del ADN del diseño argentino. En ese recorrido, la escritura fue una forma de construir una mirada, de ordenar ideas y tomar posición. Ser autor fue mi posición: desde la escritura y desde el gesto.

7. ¿Qué le dirías a un estudiante que sueña con publicar su propio libro o proyecto editorial?

Tomo prestada una frase de Ronald Shakespear que escuché en una charla TED: "No pidas permiso". Creo que esa es la actitud. Hay que mandarse, dar un primer paso y tener paciencia. Tratar de hacer el libro y presentarlo a una editorial como un proyecto "llave en mano"; muchas editoriales son publishers y su trabajo consiste más en la publicación que en la edición.

8. Si tuvieras que describir Borde. Buenos Aires en papel en una sola frase, ¿cuál sería?

Capas mutantes del lenguaje gráfico de la ciudad.

9. Para cerrar, muchas veces se piensa que el Diseño Gráfico es solo hacer piezas visuales. ¿Qué otras áreas y oportunidades crees que puede explorar un diseñador?

Podés ser emprendedor, crear tu propia marca y hacer que tu utopía personal se convierta en realidad. La mejor manera de detectar hacia dónde va el diseño es tener un proyecto activo: te permite relacionarte y abre puertas. Mandé mails personalizados, o mensajes por WhatsApp, a directores de editoriales, y me respondieron de forma directa. He tenido la suerte de que casi todos los referentes del diseño me respondieron alguna vez — hasta Hermann Zapf, el tipógrafo alemán creador de la tipografía Optima. Noté algo con los años: las personas más enfocadas en lo suyo suelen ser las que tienen tiempo para responderle a un estudiante o a un egresado.

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