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Locución

Mariano Chiesa: “La voz es todo tu cuerpo” — cómo construir una carrera profesional con la voz

Locutor, actor de voz, conductor y formador, Mariano Chiesa visitó ISEC y compartió su mirada sobre la construcción de una identidad vocal propia, la creatividad detrás de una locución y por qué, según él, la voz profesional no se define únicamente por el timbre sino por todo el cuerpo y la historia de quien la utiliza.

16/08/2026

Mariano Chiesa durante su visita a ISEC

Ser locutor ya no significa solamente tener una buena voz o saber leer frente a un micrófono. Publicidad, conducción, doblaje, actuación de voz, contenidos digitales, streaming, podcast y comunicación corporativa son algunos de los ámbitos en los que hoy puede desarrollarse un profesional de la voz.

Pero hay algo que atraviesa todos esos escenarios: aprender a utilizar la voz como una herramienta de comunicación, interpretación y expresión.

Mariano Chiesa conoce bien esa versatilidad. Locutor, actor de voz, conductor y formador, construyó una carrera en la que prestó su voz a importantes marcas y campañas publicitarias, pero también exploró la actuación, la conducción y la capacitación de otros comunicadores.

Durante su visita a ISEC habló sobre su recorrido profesional, la importancia de encontrar una identidad propia, la creatividad detrás de una locución y algo que considera fundamental: la voz no empieza ni termina en la garganta.

1. ¿Cómo te definís profesionalmente: locutor, actor de voz, conductor?

Inicialmente me identifico como un artista. Dependiendo de los lugares donde vaya interactuando puedo definirme como un artista de la voz.

Hoy trabajo haciendo voces y locuciones, dando mentorías y capacitando personas. Elegimos un camaleón para mi logo justamente porque tiene que ver con esa posibilidad de cambiar.

Tengo personas a las que les doy mentorías de oratoria, otras de español neutro, y personas que me contratan para hacer voces de dibujos animados, cantar o locutar. Es muy abarcativo.

2. De todas esas facetas, ¿qué es lo que más disfrutás?

Para mí es muy importante la conexión con la gente.

Esta profesión muchas veces puede ser muy solitaria. En publicidad, por ejemplo, no necesariamente tenés una interacción directa con el público. Puede pasar mucho tiempo hasta que alguien descubre quién está detrás de determinada voz.

Por eso disfruto mucho la interacción: hacer una broma, transmitir un mensaje, mirar a una persona a los ojos y ver qué le genera lo que estás comunicando.

Trabajando con mentorías y seminarios puedo interactuar directamente con las personas, ver qué les va pasando, escuchar sus historias. Eso me llena mucho.

3. ¿De dónde surge tu forma de entender la comunicación?

Tuve una situación personal muy fuerte viviendo en Estados Unidos que me cambió la vida. A partir de esa experiencia empecé a darme cuenta de que lo que verdaderamente impacta es lo que nos pasa en el día a día: cuando alguien fallece, cuando alguien te da un abrazo, cuando alguien te mira y te dice "te extrañé".

En base a eso y a todo lo aprendido desarrollé mi metodología de trabajo, que llamo formación sensitiva en comunicación y que va mucho más allá de la voz.

No es solamente la voz. Es un todo.

4. ¿Ese cambio también modificó tu manera de compartir lo que aprendiste?

Sí. Durante mucho tiempo no quería compartir nada. Pensaba: "¿Por qué voy a enseñarle a otra persona lo que yo sé?".

Lo que me pasó viviendo afuera produjo un vuelco absoluto. Empecé a compartir mi experiencia y, por suerte, encontré un equipo que cree en mí y que me impulsa a seguir desarrollando ideas.

En mi vida profesional siempre hubo algo de eso: intentar cosas nuevas, buscar algo diferente.

5. ¿Sentís que desde el comienzo desafiaste algunas ideas tradicionales sobre lo que debía hacer un locutor?

Sí. Cuando era más joven y me escuchaban, algunos me decían: "¿Pero vos, con tu voz joven, vas a ser locutor?".

Y cuando ya estaba haciendo locuciones, aportaba ideas creativas en las campañas. Algunos colegas se enojaban conmigo y me decían: "Eso no lo hace un locutor".

Pero siempre fui así. Me interesaba explorar otros lugares.

En otro momento, por ejemplo, empecé a mirar hacia Broadway, compré los derechos de un musical porque quería trabajar en teatro y me metí en ese mundo.

Muchas de esas decisiones surgieron desde un lugar de juego, de probar: "A ver si esto sale". Y de repente me encontraba arriba de un escenario pensando: "No puedo creer que esté pasando esto".

Mariano Chiesa durante la entrevista en ISEC

6. En una publicidad, ¿cómo encontrás la voz de un personaje que no tiene una referencia evidente?

Hace poco trabajé en una campaña en la que el personaje era muy particular. Cuando lo veías, la pregunta era: "¿Cómo hablaría este personaje?".

Entonces empezás a buscar dentro de tu garganta qué puede llegar a sonar de esa manera. Probás, transformás la voz y vas descubriendo al personaje mientras lo hacés.

Ese proceso tiene mucho de exploración.

7. ¿Hubo algún trabajo que haya marcado un antes y un después en tu carrera?

Creo que fueron muchos años haciendo trabajos que tuvieron muchísima difusión, pero durante mucho tiempo la gente no sabía que todas esas voces pertenecían a la misma persona.

Uno de los momentos importantes fue hacer un comercial para Quilmes que la gente recuerda mucho. Cada vez que hay un Mundial vuelvo a recibir mensajes y comentarios sobre ese comercial, y es muy lindo.

Después hubo entrevistas que se viralizaron y ayudaron a que la gente empezara a relacionar todas esas voces conmigo.

Yo venía trabajando desde hacía mucho, incluso en programas infantiles y distintos proyectos, pero de repente empezaron a decir: "Este es el de las voces".

8. ¿Cuánto importa conocer y dominar la propia voz?

La voz es todo tu cuerpo.

Para transmitir un mensaje y llevarlo hacia determinado lugar tenés que estar sintiendo. No es solamente tener la garganta a disposición.

Es tu cuerpo, es lo que te pasa, es tu historia, son tus recuerdos, tu personalidad y cómo te formaste.

Durante muchos años se pensó la voz principalmente desde la técnica y desde cómo colocarla. Y está bien aprenderlo porque es necesario, pero hay mucho más.

9. Entonces, ¿la técnica vocal no alcanza?

La técnica es importante, pero la comunicación es un todo.

La voz no funciona aislada de la persona que comunica. Lo que sentimos y lo que queremos transmitir también modifica cómo decimos algo.

Por eso, para mí, trabajar con la voz implica mucho más que aprender a colocarla correctamente.

10. ¿Qué consejo les darías a quienes están empezando y quieren convertirse en comunicadores?

Creer para crear.
Mariano Chiesa junto a estudiantes de ISEC

La voz profesional: técnica, interpretación e identidad

La experiencia de Mariano Chiesa permite entender uno de los aspectos centrales de la locución contemporánea: una voz profesional no se define únicamente por su timbre.

El trabajo del locutor combina técnica vocal, respiración, dicción, interpretación, lectura, intención, creatividad y capacidad para adaptarse a diferentes formatos y públicos. Una misma persona puede necesitar construir registros completamente distintos para una publicidad, una conducción, un personaje, una pieza institucional o un contenido digital.

Por eso, tener una voz naturalmente atractiva puede ser una ventaja, pero no reemplaza la formación. Del mismo modo, no responder al estereotipo de la tradicional "voz de locutor" no significa que una persona no pueda desarrollar profesionalmente su voz.

El propio recorrido de Chiesa lo demuestra: aquella voz joven que algunos cuestionaban terminó convirtiéndose en una herramienta capaz de asumir múltiples registros y construir una identidad reconocible.

Estudiar Locución: aprender a convertir la voz en una herramienta profesional

La formación de un locutor implica descubrir las posibilidades de la propia voz, pero también aprender a ponerla al servicio de un mensaje.

En la carrera de Locución de ISEC, los estudiantes trabajan la voz y la comunicación desde la práctica, incorporando herramientas para desenvolverse profesionalmente frente a un micrófono, una cámara y en los distintos formatos que forman parte del ecosistema actual de medios.

Radio, televisión, publicidad, conducción, narración, doblaje, podcast, streaming y plataformas digitales plantean desafíos diferentes. Formarse permite desarrollar los recursos técnicos, expresivos e interpretativos necesarios para adaptarse a esos escenarios sin perder una identidad propia.

Y quizás allí esté una de las ideas más interesantes que deja la experiencia de Mariano Chiesa: la voz profesional no consiste en sonar como se supone que debe sonar un locutor, sino en aprender a conocer, entrenar y utilizar el instrumento propio para comunicar mejor.

Porque la voz puede ser el punto de partida. Pero detrás de ella siempre hay una persona que interpreta, crea y comunica.

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