Detrás de una película, una serie o una ficción exitosa hay mucho más que una buena historia. Hay horas de trabajo, decisiones complejas, equipos enormes y, sobre todo, una persona que debe transformar un guion en imágenes: el director. En una charla con estudiantes de ISEC, Jorge Nisco compartió cómo descubrió su vocación, qué aprendió después de décadas de carrera y por qué, incluso con tantos éxitos, sigue enfrentando cada proyecto con la misma incertidumbre.
01/08/2026
Hablar de Jorge Nisco es hablar de algunas de las producciones más importantes de la televisión argentina e internacional. A lo largo de su trayectoria dirigió ficciones como Mujeres Asesinas, Violetta, Soy Luna y numerosos proyectos de acción, drama y entretenimiento. Sin embargo, cuando le preguntan cómo empezó todo, no menciona grandes rodajes ni cámaras profesionales. Su historia comienza mucho antes.
A los ocho años recibió un pequeño proyector infantil llamado Cinegraph. El dispositivo permitía proyectar imágenes sobre una pared, pero tenía pocas películas disponibles. En lugar de resignarse, decidió crear las suyas.
Dibujaba cuadro por cuadro sobre papel transparente, armaba sus propios carretes y luego proyectaba esas historias en la pared de su casa.
Era un doble entretenimiento: dibujar todo lo que quería ver para después verlo.
Con el tiempo dejó ese juego de lado y comenzó a estudiar Química. Recién varios años después, cuando su padre le compró una cámara Super 8, volvió a reencontrarse con aquella pasión.
"Entré a una escuela de cine para aprender a manejar la cámara. Y ahí fue", recordó.
Su experiencia deja una enseñanza interesante para quienes todavía están buscando su camino profesional: muchas veces las vocaciones aparecen primero como un juego y solo años después adquieren forma de profesión.
Como ocurre con muchos estudiantes que eligen carreras artísticas o audiovisuales, convencer a la familia no fue sencillo.
Su padre, inmigrante italiano que había trabajado durante años para construir un futuro estable, le preguntaba con preocupación:¿Y de qué vas a vivir?
Con el paso del tiempo entendió que aquella resistencia no tenía que ver con una falta de apoyo, sino con el deseo de protegerlo.
Hoy, siendo padre de cuatro hijos, reconoce que comprende perfectamente aquella preocupación.
Lo que le digo a mis hijas es que estudien. Después, que hagan lo que quieran.
La formación aparece así como una herramienta que brinda posibilidades, independientemente del camino profesional que cada uno elija recorrer.
Existe una idea muy instalada de que los directores experimentados desarrollan una especie de fórmula para reconocer un éxito antes de que ocurra. Jorge Nisco piensa exactamente lo contrario.
Es imposible explicar el éxito como tampoco podés explicar un fracaso.
Según explica, ha visto proyectos que parecían destinados a triunfar y no funcionaron, mientras que otros, sobre los que existían muchas dudas, terminaron convirtiéndose en fenómenos de audiencia.
Por eso sostiene que cada nuevo proyecto vuelve a empezar desde cero.
Cuando le preguntaron si los años de experiencia le daban mayor seguridad, respondió con una frase que sorprendió a los estudiantes:
Lo que me impulsa a ir para adelante es el miedo.
Para él, ese temor no es un obstáculo sino una consecuencia natural de exponer una obra propia al juicio del público.
Entre todas las producciones que dirigió, Mujeres Asesinas ocupa un lugar especial.
No solamente por el enorme éxito que alcanzó, sino porque fue uno de los proyectos emocionalmente más complejos que le tocó realizar.
Acostumbrado a dirigir escenas de acción, enfrentarse cada semana a historias atravesadas por conflictos familiares, violencia y muerte implicó trabajar en un clima completamente diferente.
Era un proyecto muy difícil porque estaba trabajando con la muerte todo el tiempo.
Al reflexionar sobre las razones de su impacto, considera que la serie abordó una problemática social antes de que ocupara un lugar central en la agenda pública.
Expuso la violencia de género muchos años antes de que estuviera instalada como tema.
Más que seguir una tendencia, la ficción logró anticipar un debate que luego cobraría enorme relevancia.
Una de las características de la carrera de Jorge Nisco es la variedad de proyectos que dirigió.
Pasó de ficciones policiales a series musicales para adolescentes, y de grandes producciones de acción a dramas psicológicos.
Lejos de buscar comodidad en un solo género, asegura que justamente ese cambio permanente es lo que mantiene viva su motivación.
A mí no me gusta estar haciendo siempre lo mismo.
Esa capacidad de adaptarse también fue clave durante producciones internacionales como Violetta y Soy Luna, que reunían actores de distintos países y exigían coordinar enormes equipos de trabajo.
Aunque muchas veces el público solo ve el resultado final, detrás de cada escena existe una enorme planificación.
En una anécdota compartida con los estudiantes recordó el rodaje de una explosión donde un automóvil debía salir despedido desde un puente.
Habían distribuido varias cámaras para registrar distintos ángulos. Sin embargo, el vehículo terminó cayendo de una manera completamente inesperada.
Si hubiera querido que quedara así, nunca lo habríamos logrado.
La casualidad terminó regalando una imagen mucho mejor que la planificada.
Historias como esa muestran que incluso en producciones donde todo parece perfectamente calculado siempre existe un margen para lo inesperado.
Cuando se habla de dirección audiovisual suele pensarse primero en el aspecto artístico. Sin embargo, Jorge Nisco insiste en que la creatividad representa solo una parte del trabajo.
Las jornadas extensas, la presión constante, la responsabilidad sobre grandes equipos y la necesidad de tomar decisiones permanentes forman parte del día a día.
Es un trabajo de mucho sacrificio, muchas horas, mucho estrés y mucha responsabilidad.
Por eso considera que la verdadera pregunta no es si alguien tiene talento para dirigir, sino cuánto disfruta realmente de ese proceso.
Antes de terminar el encuentro, los estudiantes le pidieron una recomendación para quienes sueñan con convertirse en directores.
Su respuesta fue tan simple como contundente:
Si este trabajo no te gusta, hacé otra cosa. Porque te quedás en el camino.
No lo dijo para desalentar a nadie, sino para transmitir una realidad que atraviesa a todas las profesiones creativas: el entusiasmo inicial no alcanza si no existe una verdadera pasión por el oficio.
La experiencia de Jorge Nisco deja una conclusión que va más allá de la dirección audiovisual. Ninguna carrera artística ofrece certezas absolutas. No existen fórmulas para garantizar un éxito ni caminos completamente previsibles. Lo que sí puede construirse es una base sólida de conocimientos, práctica y experiencia que permita afrontar cada nuevo desafío con herramientas profesionales.
En carreras como Producción y Dirección para Medios Audiovisuales, los estudiantes comienzan justamente ese recorrido: aprenden a desarrollar proyectos, trabajar en equipo, resolver problemas reales de rodaje y descubrir, a través de la práctica, si esa pasión que alguna vez nació como un juego puede convertirse en una profesión.
"El miedo es lo que me impulsa a ir para adelante."